Lo que nuestros campistas opinan sobre su experiencia


Estimado Raymond,

Te escribo por varios motivos, pero el principal es para agradecerte, a ti y a tu staff entero de guías por haberme devuelto a mis hijos, no sólo sanos y salvos sino MEJORADOS! 

Me devolviste un Andrés seguro, extrovertido y asentado y a un David independiente, maduro y con distintas prioridades. 

Guaikinima súper nuestras  expectativas! Nuestra idea como padres de niños venezolanos que jamás han vivido en Venezuela, era que en este campamento hicieran amigos venezolanos, estuviesen en contacto con sus raíces, su idioma y su cultura. Después de Guaikinima nuestros hijos dicen naguara, chamo, fino, ladilla y otras palabritas que no voy a escribir pero igual adoro escucharlas de su boca, porque además las dicen con la gracia y el acento típico de los venezolanos.
Trajeron una larga lista de teléfonos y contactos en Facebook. Trajeron nuevos hobbys, como por ejemplo ahora David quiere comprar una lancha para hacer waveboard  y Andrés quiere ser guía de Guaikinima cuando sea grande. 

Trajeron canciones nuevas, enseñanzas nuevas, rutinas nuevas ( ahora se saben cortar hasta las uñas solos) y mucho cariño hacia sus guías y su campamento. Ya dijeron que querían volver el año que viene SEGURISIMO y yo te quería pedir por favor que me los cuentes para la primera temporada. Avísame cuando abras las inscripciones para formalizar pero de antemano te digo que por nuestra parte están confirmados. 

Ya para despedirme sólo me queda felicitar y agradecer a los guías que estuvieron tan pendientes de Andrés y por supuesto David. No sabes la cantidad de cuentos que trajeron de sus guías y el cariño que les tienen.

GRACIAS Guaikinima, gracias por hacer de estas 3 semanas las vacaciones más increíbles e inolvidables de nuestros hijos.

Un abrazo grande,
Tania Fernandez 


Querido Raymond:

Quise escribirte esta carta para decirte que eres muy chévere y también comentarte que el campamento me encantó y quisiera asistir el resto de mi vida si se pudiera, pero si no hasta que se pueda.

El campamento me gustó muchísimo. Las palabras no pueden decir lo bien que me sentí al compartir con tanta gente, sin mi mamá.

La verdad, me encantó. Los guías son excelentes amigos dispuestos a ayudar en lo que sea. Todos me preguntan cúal fue al que más me apegué y siempre he respondido que nunca tuve un favorito porque todos eran amigos y me encantaría verlos de nuevo. Pero claro, en especial desearía ver a mis guías de cabaña: Numa y Eduardo. La comida me gustó mucho y también las cocineras. Pensándolo bien, me gustaría que hubiera más cabañas para que muchos niños pudieran ir a Guaikinima y tuvieran la oportunidad de compartir con otros niños de su edad. 

Te estoy escribiendo esta carta un día después del final del campamento. Aunque no me creas, estoy triste porque es duro estar con 60 personas durante 3 semanas de risas, juegos y mucha diversión y, después, que todo vuelva a la normalidad en el tormento de Caracas donde no es como la paz de allá. Por lo menos para mi es difícil saber que tenga que esperar 365 días para vivirlo de nuevo.  Pero no importa, algo tan bueno como Guaikinima se hace esperar.

Mientras tanto voy al colegio y pasó el año para poder volver. Lo voy a hacer, si Dios quiere. Eres una persona muy cariñosa y amable, por eso me gustaría seguirte escribiendo, si lo aceptas, para contarte como me siento. Espero me respondas. Me gustaría que compartieras esta carta con los guías.

Tu amigo de siempre,

Javier Santiago Espinoza (El ex gordito)


Hola Raymon, desde que llego Carlos he estado por escribirte, queria decirte que desde el momento en el que yo les entrego a Carlos para que se lo lleven al campamento,  mis brazos se quedan  abiertos y vacios porque lo que cierran y llenan estos brazos lo dejo en las manos de un grupo maravilloso y generador de milagros como lo son ustedes, cuesta mucho desprenderse de algo que uno cree que es de uno, cuando la realidad es que ellos son una unidad que pertenecen a un universo y que ese universo se debe a una naturaleza y que esa naturaleza a veces bajo nuestro cobijo y proteccion no puede ser vista a traves de los ojos de estos niños en todo su esplendor, su grandeza y belleza, porque la limitamos a nuestros miedos, a nuestras angustias, a nuestro dia a dia, yo no tengo mas que palabras de agradecimiento para ti y tu gran equipo, porque a travez de esas tan sentidas lagrimas de Carlos en su despedida del campamento, las cuales arrugaron mi corazón, pude entender y experimentar la inmensidad y profundidad de lo que estos niños viven alli, senti nostalgia de mi niñez, porque en estos corazones experimentados, maduros  y quizas algunos ya duros y cansados,  quedan aun recuerdos de ese sentimiento bonito, limpio, puro,  que solo un niño sabe como es, el niño que alguna vez lo hizo vibrar, saltar, emocionar, con la sencillez de un juego, por eso me encanto mucho el rally de despedida, porque no solo rememore el sentimiento de aquella "vieja niña" sino que pude traer de regreso a la "vieja niña" que habito este cuerpo.

Gracias en nombre de Carlos y mia, un abrazo a todos, y besito para ese niñito que gracias a Dios aun vive en ti.

Morela Hernandez


Queridos Raymond e Isabel

Una vez mas deseo felicitarlos por la gran labor que desempeñan con el campamento de Guaikinima.

Para Eduardo ha sido y sigue siendo una de las experiencias mas grandes, emotivas, enriquecedoras, emocionantes que definitivamente marcaran su vida.

Dejenme contarles que estoy en Alemania y hable con la mama del amigo de Eduardo aleman, Max. La paso fenomenal y con muchas ganas de volver. Asi que tendran otro aficionado a Guaikinima......

Tambien les escribo porque MIlagros, mama de Maximilian me dice que les hizo entrega de un documento muy importante que me enviaron desde Alemania y deseo saber si lo tienen guardado para retirarlo a mi regreso.

Una vez mas, gracias por todo y mis disculpas a Isabel porque Eduardo si recibio todas las cartas, estaban sin abrir en su maleta.

Besos

gabriela Blanco